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El teñido en toda su expresión
es una técnica milenaria que ya nuestros antepasados
la aplicaban en sus prendas, utilizando como materia
prima plantas y raíces. Es así como hasta
mediados del siglo antepasado, el uso de los colorantes
naturales era tan necesario que estas especies se cultivaban
a gran escala.
En este hacer y con la evolución del teñido
-el textil sobre todo- se descubrió que al aplicar
ciertos métodos a las prendas se podrían
obtener nuevos diseños. Sólo era necesario
variar algunos pasos en el proceso. De ahí surgió
el teñido denominado con reserva, técnica
de tintorería, que preserva el color original
de la fibra por medio de la aplicación de algún
material o tratamiento aislante.
Algunos de estos materiales aislantes que se utilizan
para la reserva son la cera (batik), pastas y barros
o hilados (amarras, ikat). En el caso de un tratamiento
físico, se realiza la reserva con el pliegue
o torsión de la fibra sobre si misma, sujeta
en muchos casos con hilados que se amarran o atan para
impedir la entrada del colorante.
Este método permite una amplia gama de alternativas
en la decoración de las telas.
En la aplicación del teñido con reserva
se han desarrollado muchas técnicas:
Batik, en África, India e Indonesia;
Ikat en Indonesia, India, Tailandia, Medio Oriente y
América
Amarras, denominadas Shibori en Japón, donde
se ha usado de manera tradicional en las sedas para
la confección de los kimono.
Si bien el teñido de reserva por amarras está
presente en todo el extremo oriente y en otros continentes
como Asia y África, esta técnica fue utilizada
también en los textiles de los Andes Centrales,
Mesoamérica y Norte de Chile.
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